Del 22-N al 22-O y del 22-O al 21-F: efectos socioeconómicos e impacto en la gestión de Cambiemos
Por Norman Berra La movilización de ayer (21-F) no debe ser asociada a la imagen del líder camionero Hugo Moyano (que divide opiniones y tiene un sesgo negativo), sino al malestar socioeconómico que ha generado una ola de protestas creciente desde que el gobierno lanzó su «reformismo permanente» poselectoral. Ese malestar ha sido detectado por varias mediciones que venimos repasando y compartiendo en este blog. Recordemos que, según estudios nacionales de la consultora Delfos, en los dos años de gestión de Cambiemos (diciembre de 2015 a diciembre de 2017) un 5% de los argentinos cayó de la clase media (C3) a la baja superior (D1), es decir, se empobreció relativamente. Si bien no descendieron hacia las clases “pobres netas” (baja inferior o D2 y marginal, E), el deterioro va en sentido contrario de la reducción de la pobreza declamada como objetivo oficial e implica que 1.659.684 personas empeoraron su condición socioeconómica desde que Mauricio Macri es presidente. Este es el efecto socioeconómico de un programa de ajuste “gradualista”: si bien el deterioro es así de «gradual» (no una caída brusca hacia el fondo de la pirámide socioeconómica), no se advierte un “derrame” de efecto riqueza sino, por el contrario, goteo hacia las clases bajas, movilidad social en sentido descendente. Ese deterioro contribuye a explicar por qué hoy entre el 45,3% de argentinos que desaprueba el gobierno de Mauricio Macri...
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