NOTA DE OPINIÓN
José Gangi
Comunicación
El NPS (net promoter score) es un indicador de uso muy extendido en la sociometría empresarial, útil para ponderar los promotores vs los detractores de una marca, servicio o producto.
Ese Índice de Promotores Neto sirve para medir la lealtad y satisfacción de clientes o usuarios y se basa en una única pregunta: «¿Qué tan probable es que recomiendes X a un amigo o colega?».
Trasladado a la opinión pública, permite estimar en este caso los adherentes entusiastas con que cuenta el actual presidente (promotores que responden con notas de 9 y 10, equivalente a “embajadores”) vs críticos y opositores (los detractores, quienes responden con notas de menos de 6).
Aplicando el NPS al presidente, el 69% de los argentinos no recomendaría votarlo. En términos de reputación, se trataría de un producto con serias dificultades para sostener su competitividad como opción.
Factores que abonan este desempeño
La respuesta al desgaste del vínculo entre el presidente y el público sigue estando ubicada en dos factores centrales: la corrupción y el malestar económico en el metro cuadrado.
Claro está que la construcción de un vínculo reviste una gran complejidad asociada a la multiplicidad de factores intervinientes. No obstante, la última encuesta nacional de Consultora Delfos realizada en junio resulta contundente, en tanto la corrupción se consolida como el principal problema para los argentinos y los sacrificios económicos pierden un horizonte de legitimidad.
El caso Adorni moralizó un malestar que se venía afianzando en el plano económico cotidiano, acompañando el deterioro de sentido sufrido por los sacrificios económicos que se acumulan en el tiempo, pero no disputan horizontes de sentido.
Reflexiones finales
Estas condiciones abonan el marco en el cual se encuentra el presidente y su gestión, con niveles de opinión y aprobación en deterioro.
El riesgo para el oficialismo es que el producto siga en vidriera bajo las mismas condiciones, porque se va a pudrir a la vista de todos.
Moraleja: hay que cuidar la calidad del producto y al cliente, porque tarde o temprano la superestructura no alcanza.