Correlación de fuerzas a partir del escrutinio definitivo
Por Norman Berra Decíamos en la entrada anterior que el dilema del espacio pan-justicialista es la falta de un liderazgo unificador como el que tiene Cambiemos. En el ballotage del 22-N, el espacio panjusticialista, unificado, sumó 48,66% de los votos, contra 51,34% de Cambiemos. En las PASO del 13-A, Cambiemos alcanzó 35,09%, un leve avance contra el 34,15% obtenido en la primera vuelta presidencial del 2015, pero el espacio panjusticialista se presentó fragmentado: por un lado, el Frente de Unidad Ciudadana/kirchnerismo (21,08% del total nacional como sello puro) y el peronismo no K (15,25%), lo cual suma un 36,33% del total nacional, apenas por debajo del 37,08% obtenido por el FPV en la primera vuelta del 2015. Si bien la victoria de CFK en provincia de Buenos Aires sobre Cambiemos fue magra (apenas 20.324 votos, un 0,21%), el Frente de Unidad Ciudadana tiene un volumen electoral suficiente para gravitar políticamente, aun si la ex presidenta perdiera en octubre frente a Esteban Bullrich: sólo en PBA, contó con 3.229.194 votos en las PASO. A ese volumen se le podrían sumar los obtenidos por las listas del FPV y Unidad Ciudadana en distritos donde concurrió con sello propio o con aliados: Chubut (98.059, con lo cual ganó las primarias), Formosa (dentro del frente oficialista ganador de las PASO, 175.460 votos), Río Negro (ganó las primarias, con 154.090 votos), San Juan (dentro...
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