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¿Un panorama polarizado o un panorama fragmentado?

En las últimas semanas se habló de una mejoría de los números del oficialismo, bajo la premisa de un escenario de polarización preelectoral incipiente que favorecería el eje de campaña del gobierno de instalarse políticamente como contracara del anterior. Por contrapartida, la profundización de “la grieta” también le permitiría al kirchnerismo machacar sobre la falta de logros socioeconómicos de la gestión Cambiemos. Teóricamente, esa polarización perjudicaría al massismo y a otras terceras fuerzas. En rigor, la lectura depende de qué indicadores tomemos e incluso de la manera de construirlos. Veamos: Según la más reciente encuesta de Management & Fit, la aprobación de gestión del gobierno nacional pasó del 40,2 % obtenido en el sondeo de marzo realizado por la misma consultora al 41,6% en abril. Se trata de una variación de 1,4 puntos porcentuales, es decir, estadísticamente no significativa (en rigor, no puede hablarse de un repunte). Asimismo, el nivel de desaprobación de gestión pasó de 44,2 % en marzo al 43,9% (una variación de 0,3 puntos porcentuales, tampoco significativa estadísticamente). El dato surge de encuestas telefónicas realizadas entre el 7 y el 11 de abril a 2.000 personas de entre 16 y 70 años en Capital Federal, el Gran Buenos Aires, Córdoba y Santa Fe. No se advierte en estos números una mejora del oficialismo, puesto que persiste una situación de empate técnico entre aprobación y desaprobación (-2,3...

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Consumo y actividad en clave electoral

Por Norman Berra A principios de septiembre de 2016, escribíamos en este blog: «no habría que sorprenderse si la caída de la actividad de 2016 supera el 1,5%, en la medida en que el riesgo de ´kicillofización´ oportunamente planteado para la economía nacional se está confirmando; en 2014, el PBI revisado por la gestión de Jorge Todesca en el Indec arrojó una caída de 2,6%». Como sabemos ahora, ese pronóstico se cumplió: el Producto Bruto Interno (PBI) retrocedió 2,3% durante 2016, por la menor producción industrial y la retracción y caída del consumo. Así, la caída del año pasado implicó una contracción respecto al crecimiento del 2,4% de la actividad en 2015, el último de la gestión presidencial de Cristina Fernández. Recordemos nuestra premisa analítica de que, por encima de los vaivenes de la coyuntura (corto plazo), los efectos socioeconómicos son los que terminan imponiéndose a mediano y largo plazo en las tendencias de opinión pública (primero preelectorales finalmente electorales), siempre bajo el paradigma de “la comunidad que consume y que vota”. En ese marco, los datos que citamos son relevantes, porque las chances electorales del oficialismo dependen fuertemente de una mejora de la economía; a su vez, esta es altamente dependiente de una mejora del consumo, que a su vez depende de una mejora del salario real. En 2014, la devaluación de Axel Kicillof generó un pass-through a...

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