José Gangi | Comunicación

El próximo miércoles comienza a tratarse en el Senado la tan afamada como desconocida reforma laboral propuesta por la gestión mileísta, de la cual se conocen algunos puntos centrales, como el referido al banco de horas o el vinculado a la transformación del sistema indemnizatorio.

De todas formas, la mayoría de los argentinos ya tomaron una posición al respecto y Consultora Delfos la indagó en su última encuesta nacional.

Una amenaza más que una oportunidad

El 52% de los argentinos expresó estar en contra de la reforma laboral propuesta por el Gobierno nacional, mientras que un 31,8% se posicionó a favor.

La principal razón de desacuerdo con la reforma laboral es el temor de perder o ver reducidos los derechos laborales y a la precarización (61,8%), seguida muy de lejos por la lectura de que es una reforma que solamente favorece a grandes empresas y ricos (17,6%).

En la vereda de enfrente, la modernización/actualización de la legislación laboral (26,5%), la generación de empleo y blanqueo (19,2%) y la simple necesidad de la reforma (14,2%), lideran el podio.

La centralidad de los factores ideológicos y socioeconómicos

Los posicionamientos tienen un vínculo estrecho con el posicionamiento ideológico político, más que con cualquier condición sociodemográfica en particular. Mientras los votantes de Bullrich y Milei acompañan mayoritariamente la reforma, los de Massa y la izquierda se oponen igual que los de Schiaretti, aunque estos últimos desde un posicionamiento más mesurado.

No obstante, para comprender en profundidad el fenómeno hace falta indagar en la situación laboral y socioeconómica de los argentinos, condiciones estructurales específicamente afectadas por la reforma.

En términos de ingresos, un tercio afirmó que sobrevive con ingresos por debajo de los $300.000 y 2 de cada 3 que ganan menos de $900.000. En consonancia con este dato de ingresos, 6 de cada 10 afirmaron estar insatisfechos con su remuneración.

Las dificultades económicas en las que se encuentran los trabajadores argentinos se complementan con una subocupación (41,5%) o una sobreocupación (24,5%) significativas, ambas expresiones de un mercado laboral precarizado.

No está claro que genere más trabajo

La desconfianza sobre la principal externalidad positiva que esbozan los defensores en favor de los trabajadores se impone al considerar que sólo un 30,8%, cifra similar a los que apoyan la medida, cree que se generarán nuevos puestos de trabajo a partir de la reforma.

La desconfianza reside principalmente entre las mujeres, las personas con un nivel de estudios alto y aquellos que votaron a Massa, Bregman o Schiaretti los más convencidos de sus efectos negativos.

Reflexiones finales
La resistencia es mayoritaria y se fundamenta principalmente en el miedo de perder derechos laborales, lo que denota una valoración positiva de al menos algunas condiciones que estructuran el trabajo formal en la argentina. Incluso porque hay más personas en contra de la reforma laboral asociada a la pérdida de derechos en sí, que personas que creen que tendrá efectos negativos sobre los puestos de trabajo.

Por otra parte, existe un componente ideológico muy marcado y una fragilidad material que vuelve al trabajador más sensible ante reformas que no incluyan garantías inmediatas de recomposición del poder adquisitivo.

En síntesis, el Gobierno continúa gestionando en sintonía con su núcleo duro, profundizando así la cristalización de sus límites en términos de opinión pública, cuando no políticos.

 

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